La polarización política de la Venezuela actual, que logró la segmentación de venezolanos y venezolanas, es un tema incrustado en distintos ámbitos del país, donde medios de comunicación –impresos y audiovisuales- no son la excepción. En el trabajo de investigación “Transparencia, pluralidad y participación: desafíos de los medios de comunicación impresos venezolanos”, realizado por la revista Comunicación, se señala con ojo crítico la pérdida que ha sufrido la prensa.
La escaza auditabilidad que impide el proceso continuo de mejoramiento, la poca participación ciudadana y el uso de fuentes únicas vinculado a la parcialidad que se refleja en la información publicada, son solo algunos de los elementos que han contribuido a la utilización frecuente, y en muchos niveles lamentable, del término “polarización mediática”.
Y es que, hace varios años ya, se ha marcado ferozmente la línea que separa a los medios en “rojos” y “cualquier otro color”, y es más evidente aun la lucha que esta separación representa, además, de un atentado a la transparencia que el periodismo significa. Se está dejando anclada en otro plano la credibilidad ante una ciudadanía crítica -fortalecida en otros tiempos- que no acepta ataques de subjetividad.
Ahora, el reto que se debe asumir es informar sin tomar en cuenta el sectarismo emergente, batallar desde la razón periodística que la deontología de la profesión reza, concientizando de una vez que el aporte de la comunicación social para una democracia efectiva, es “patear calle” para presentar a la sociedad un periodismo equilibrado y sin ataduras políticas.

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